mayo 12, 2022

Cada vez aparecen más problemas de alopecia por el estrés

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El estrés es una constante, en la sociedad actual. Vivimos atados a las prisas de los plazos de entrega en el trabajo, de la falta de tiempo para hacer lo que realmente nos gusta o incluso a la sensación de no conseguir hacer todo lo que nos habíamos propuesto para el día de hoy, debido a que en muchas ocasiones queremos hacer más cosas de las que realmente alcanzamos a hacer.

No hay que olvidar que el estrés es una reacción del cuerpo humano ante una situación inesperada o negativa. En sí, en pequeñas dosis, es algo positivo, ya que ayuda a la supervivencia y a deshacerse de los problemas que nos encontramos en el día a día. Pero el problema llega cuando, una vez pasado el “peligro”, continúa esa sensación de tensión…

Una de las muchas consecuencias del estrés, es la alopecia. Cada vez más personas padecen este problema capilar como consecuencia de llevar un ritmo de vida demasiado ajetreado.

Diferentes estudios realizados por IMD, expertos en tratar los distintos tipos de alopecia, nos hacen ver que no es una batalla perdida, pero sí algo que debemos tener en cuenta, sobre todo si ya hemos empezado a sufrir pérdida de cabello y no queremos que vaya a más.

Según citan, lo normal es perder entre 70 y 100 pelos al día, mientras que se empieza a considerar que hay un problema cuando la cifra va más allá de la centena. Igualmente, aunque lo habitual es que se dé en la cabeza, puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo con vello, por lo que si notamos alguna anomalía en este sentido en cualquier otro lugar, también puede ser síntoma de una alopecia incipiente.

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No en vano, debemos tener en cuenta que existen diferentes tipos de calvicie, entre las que se encuentran la androgénica (la común), debida principalmente a factores genéticos, la areata (calvas circulares en el cabello) o la fibrosante (la cual da lugar a las famosas “entradas”).

Si alguno de estos síntomas nos resulta familiar, lo mejor es tomar medidas desde ya, pues cuanto antes atajemos el problema, más fácil será ponerle solución, antes de que sea demasiado tarde.

La pandemia, una gran fuente de estrés

Con la llegada del COVID los problemas de estrés y ansiedad se han multiplicado. El coronavirus no solo ha supuesto un problema en cuanto a la salud física, con los números fallecimientos que ha ocasionados, sino que también ha afectado, y mucho, al aspecto mental.

No son pocas las personas que durante el confinamiento han necesitado ayuda, debido al miedo a contagiarse o al temor a infectar a algún familiar.

De la misma manera, durante los confinamientos, el hecho de no poder llevar una vida normal, ni salir de casa, ni tener ese contacto social habitual, ese ritmo de vida, que uno llevaba antes de la llegada del COVID, supuso también una gran fuente de estrés.

Todos estos factores no ayudaron en absoluto a sentir calma y tranquilidad, por lo que los problemas de alopecia por estrés se han visto incrementados en los últimos años.