mayo 11, 2022

Alcachofas al horno rapidas

5 minutos de lectura

Aperitivo de alcachofas asadas

RESPUESTA: La mayor parte de la alcachofa es comestible, incluyendo el tallo, el interior de las hojas (la parte exterior de las hojas es afilada y fibrosa), y el corazón en el interior del núcleo. Al comer las hojas inferiores de una alcachofa cocida, se puede pelar la parte fibrosa del tallo, dejando al descubierto sólo la parte blanda y sabrosa del mismo. La única parte que no se puede comer es el estrangulamiento peludo del interior y la parte exterior fibrosa y afilada de las hojas. La parte de la asfixia no es venenosa, como tampoco lo es la parte dura de las hojas, pero es un peligro de asfixia, y su nombre es bastante acertado.
A Arturo Carvajal, un médico de Miami, le sirvieron una alcachofa entera en un restaurante en 2010 y, al no conocer el método correcto para comer una alcachofa, se las arregló para comer cada parte de la verdura para desgracia de su estómago e intestinos. Demandó al restaurante por no haberle explicado el método correcto para consumir la verdura y por “discapacidad, desfiguración, angustia mental” y “pérdida de la capacidad de disfrutar de la vida”.
Comer una alcachofa es bastante sencillo. Primero, se pela un pétalo. A continuación, raspa la parte tierna de la punta con los dientes y desecha el resto del pétalo. Repite este proceso con cada hoja hasta llegar al corazón tierno, que también es comestible. Las demás partes de la alcachofa, la parte exterior de las hojas, la parte vellosa de la parte inferior (llamada “ahogo”) y el tallo, no deben comerse nunca, bajo ninguna circunstancia. Ninguna parte de la hortaliza es venenosa, pero intentar comer una alcachofa entera puede tener graves consecuencias.

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La mejor receta de alcachofas

Es un poco obvio por qué cuando se miran los ingredientes. Las alcachofas son un alimento maravilloso en sí mismas. Si se retiran las hojas (en realidad, los pétalos) y se rellenan con pan rallado con hierbas y ajo, y se rocían con aceite de oliva… Vaya.
En esta receta no hay que cocer previamente las alcachofas. Simplemente se recortan las hojas, se corta la parte superior, se saca y se desecha el estrangulamiento, y luego se rellenan las hojas con la mezcla de pan rallado. Póngalas en una olla con agua, limón y ajo, luego cúbralas y hornéelas hasta que pueda arrancar las hojas con facilidad.
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Alcachofa al horno con queso parmesano

Es un poco obvio por qué cuando se miran los ingredientes. Las alcachofas son un alimento maravilloso en sí mismas. Se les quitan las hojas (los pétalos, en realidad) y se rellenan con pan rallado con hierbas y ajo, y se rocían con aceite de oliva. Vaya.
En esta receta no hay que cocer previamente las alcachofas. Simplemente se recortan las hojas, se corta la parte superior, se saca y se desecha el estrangulamiento, y luego se rellenan las hojas con la mezcla de pan rallado. Póngalas en una olla con agua, limón y ajo, luego cúbralas y hornéelas hasta que pueda arrancar las hojas con facilidad.
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Mitades de alcachofa asadas

La cocción al vapor resalta el sabor a nuez y el ligero dulzor enterrado en lo más profundo de cada cardo de alcachofa. También es la forma clásica de cocinarlas para poder arrancar las hojas del corazón, raspar el trozo de carne comestible de sus extremos y apartarlas para otra. Se repite la operación hasta que sólo quede el corazón y luego se empieza a comer.
Tanto si utilizas el método del fogón como el del microondas, empieza por recortar las alcachofas: como mínimo, corta y desecha el extremo del tallo; también puedes recortar las espinas, si las hay, de las hojas para que sea más fácil comerlas, menos espinosas.
Las alcachofas al vapor en el microondas son mucho más rápidas que en el fogón, por supuesto. Sin embargo, la naturaleza ligeramente más seca del método requiere las alcachofas más frescas para evitar una textura dura cuando vayas a comerlas.
Si no quiere servirlas calientes, no dude en acelerar el proceso de enfriamiento pasándolas por debajo de un chorro de agua fría. También puede enfriarlas sumergiéndolas en un bol grande de agua helada, añadiendo más hielo si es necesario para mantener el agua bien fría.