septiembre 20, 2022

No me gusta pelear contigo

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No quiero seguir luchando lyrics

Este artículo fue escrito por Julia Lyubchenko, MS, MA. Julia Lyubchenko es una consejera de adultos y una hipnoterapeuta con sede en Los Ángeles, California. Dirigiendo una práctica llamada Terapia Bajo Hipnosis, Julia tiene más de ocho años de experiencia en asesoramiento y terapia, especializándose en la resolución de problemas emocionales y de comportamiento. Tiene un Certificado en Hipnosis Clínica de la Escuela del Método Bosurgi y está certificada en Psicoterapia Psicodinámica e Hipnoterapia. Obtuvo un máster en Psicología del Asesoramiento y Terapia Matrimonial y Familiar por la Universidad Internacional Alliant y un máster en Psicología del Desarrollo y del Niño por la Universidad Estatal de Moscú.
La mayoría de las amistades se enfrentan a problemas en algún momento, y las amistades pueden y se recuperan de las peleas. Pero mientras que algunos problemas son perdonables e incluso servirán para fortalecer la amistad, otros pueden ser un motivo de ruptura que puede hacer que sientas que necesitas terminar tu relación. Dedica un tiempo a pensar en tu pelea y en tu amistad para determinar si los problemas pueden superarse. Puede que quieras terminar la amistad para siempre, o puedes optar por tomarte un descanso o distanciarte del amigo.

No luches contra mí significa

¿Te parece que hay una guerra en tu familia, con tú en un bando y tus hijos en el otro? Muchos padres sienten que viven en medio de una zona de batalla y que en cualquier momento pueden pisar una mina terrestre. Tal vez tenga un adolescente que le falta el respeto y le dice cosas groseras e insultantes. Tal vez tenga un hijo que no deja de acosarle y se pelea con usted cuando le pone límites. Tal vez tu hijo preadolescente insiste en tener la última palabra en todo y te menosprecia todo el tiempo. O puede que usted, como muchos padres, sienta que sus hijos actúan con derecho y desagradecidos y se aprovechan de usted, y eso le vuelve loco.
Debbie Pincus, autora de The Calm Parent AM y PM, ha trabajado con niños y padres durante más de 25 años, y puede enseñarte a poner fin a las peleas con tus hijos. Sigue leyendo para saber lo que tienes que hacer para conseguir la paz en tu hogar, desde hoy mismo.
¿Cómo hemos llegado a este punto? Todos sabemos que los tiempos han cambiado y que la crianza de los hijos es mucho más difícil. Hace años los padres valoraban la obediencia por encima de todo. Utilizaban los golpes, las tácticas de miedo, las amenazas y la retirada del amor para asustar a los niños para que se comportaran bien. Y si utilizamos estas tácticas hoy en día, probablemente conseguiremos que los niños se comporten como queremos, al menos temporalmente. El problema es que este estilo de crianza no conduce a una buena conexión a largo plazo, a la confianza o a la seguridad, y puede ser fácilmente contraproducente y causar una gran rebelión. Aunque seguimos valorando la obediencia, ahora también valoramos la conexión, la comunicación y el pensamiento independiente. Pero los problemas surgen cuando nos encontramos perdidos a la hora de conseguir que nuestros hijos sean respetuosos, agradecidos y estén bajo control. En cambio, podemos encontrarnos en un estado de guerra 24/7 en nuestros hogares.

No quiero pelear más

“¡Eso es débil! No sabes lo que es el cuidado… Cuidar es amor. ¡Y el amor lucha! El amor no busca el camino de la menor resistencia. Si el amor fuera tan fácil, todo el mundo lo tendría. ¡Eres un cobarde!”
“Un verdadero romántico romperá las reglas por las razones correctas. No se conformará con los ideales que le otorga la sociedad. En cambio, luchará por un clima de libertad que le permita perseguir y obtener el verdadero anhelo de su corazón. Parecerá incorrecto en su forma recta, pero tal percepción sólo a través de los ojos de quienes viajan bajo la noción hipnótica de los paradigmas sociales. No juzgues a quien rompe las reglas, más bien intenta comprender sus motivaciones. Si su intención es pura, su lucha no es en vano”.
“Yo no soy como él, ¿sabes?”, me dice, pero esa no es la parte que conmueve mi frío y muerto corazón. Son las palabras que sigue un segundo después, como si apenas le costara nada soltarlas: “Así que si quieres correr, corre. No me sentaré en las líneas laterales y esperaré a que te escapes, como si nunca hubieras existido”. Hace una pausa, gruesa. Se toma un segundo, de una manera que puedo entender. “Lucharé por ti, El. Siempre lucharé por ti”.

No quiero luchar en esta guerra

kirillvasilevcomCada vez que el pensamiento pasa de puntillas por mi mente se desata un debate interno: una parte defiende el punto, la otra argumenta el egoísmo: No quiero luchar por ti, seas quien seas o estés donde estés.
En contra de lo que todos me dicen, no creo que un día llegues milagrosamente a mi vida y todo tenga sentido en el mundo. No espero que sea fácil, pero tampoco pienso agachar la cabeza innecesariamente por cuestiones triviales.
Todas las relaciones son trabajo y todas serán estresantes a veces, pero no pienso agotar la energía cuando somos nosotros los que creamos el trabajo o el estrés. Hay ciertos acontecimientos que ocurrirán en nuestra vida que están fuera de nuestro control, y pienso reservar mi tiempo y mi fuerza para cuando tengamos que afrontarlos juntos.
La pérdida de un trabajo o de un ser querido, un gasto imprevisto… cualquiera de ellos es motivo más que suficiente para luchar y arañar contigo para superar cualquier obstáculo que tengamos delante. Lucharé contigo entonces, y siempre, para pasar juntos la tormenta. Creo que cualquier pareja con éxito estaría de acuerdo en que su cónyuge haría lo mismo.

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